Friday, September 25, 2020

Acuerdos y desacuerdos II: En crisis “arte neoliberal de gobernar”, ajuste de cuentas entre sociedad y capitalismo

Pretendo hacer una serie de columnas en torno a la coyuntura Chilena y también a estas alturas mundial. Todo hace pensar, que existe un problema, con eso que se llama la “Democracia Consensual”, aquella que reviste de formas procedimentales para llegar a ciertos “acuerdos”. Todo bajo un pacto o contrato hipotético, que en muchos países al parecer sus habitantes han querido revisar. En Chile, se habla de un nuevo pacto social, pero la ciudadanía ha rechazado profundamente la “lógica de los acuerdos”, tema el cuál trate en la primera columna.

Fuente: https://www.facebook.com/notes/luis-mellado-diaz/acuerdos-y-desacuerdos-i-la-lucha-política-es-mundial-y-no-chilena/10158211625559467/

I

En esta segunda columna pretendo pasar a examinar “la problemática de la cuestión económica”, vale decir, pretendo colocar el acento en dicha materia fundamental, para ver cómo se comportan otras ramas, que reflejan o incluso ensombrecen lo que hay detrás de la dominación económica (política, religión, etc). Si bien en la primera parte, me aboque a cuestiones más políticas, estas sin duda, tienen un componente de clase y de disputa de intereses económicos. Muchas veces, para entender um processo social, hay que recorrer el passado y las lecciones que nos deja la Historia. El período histórico actual, a mi entender, tiene um enorme correlato com las crisis del capitalismo de los 70 y las posteriores reformas econômicas Neoliberales de la era Thatcher y Reagan. Esos convulsionados tiempos, abrieron uma cicatriz política y econômica, que aún no podemos sanar del todo. Y em muchos países de diferentes continentes, los pedidos por verdad y justicia, no son del todo atenidos. Muchas víctimas y sus familiares, han quedado relegados al olvido. Muchas veces, por los mismos ex integrantes de lo que fue uma “izquierda revolucionaria” y que ahora se hace llamar “renovada” y que aprendio las lecciones de la historia, posterior al “ajuste de cuentas” de la extrema derecha, aliada con la bota militar.

Si bien, quienes vivieron en los tiempos de pérdidas dolorosas de las Democracias y las posteriores luchas por recuperarla,  enfrentando a férreas Dictaduras en la Europa Occidental y en Latinoamérica, como también ocurrio en los paises de la esfera soviética, todos ellos cumplieron un importante rol histórico, tanto en las causas de los quiebres de los Sistemas Políticos tradicionales, como en el quiebre de Revoluciones en curso. Estas generaciones han tenido que: primero, asumir su cuota en la asignación de responsabilidades por los quiebres Democráticos, pero igualmente por el costo de sufrir la pérdida de libertades por los “Regímenes de Facto”, en donde muchos fueron perseguidos y víctimas de violencia política. Pero, también otros fueron cómplices pasivos, de tamañas vulneraciones a los Derechos humanos y que provocó en gran parte de los dirigentes de izquierdas, un verdadero “síndrome de estocolmo”, por el cual muchos de ellos han pactado tan pusilánimemente con quienes incluso apoyaron o participaron directamente o indirectamente en las Dictaduras.

Mucho de esto, tiene que ver con los modelos econômicos y el conformismo por mantenerlos y dotarlos de cierta legitimidad, a sabiendas de los errores pasados, que ocasionaron muchas carencias y pobreza para el pueblo que dicen defender. En ese contexto, creo que los propios sectores tanto de izquierda como de Derecha, comandados muchas veces por dirigentes que vivieron procesos de quebrantamiento Democrático y fueron víctimas o incluso, lisa y llanamente sintieron el miedo de vivir en una Dictadura, de ser perseguidos por uma o se averguenzan de su passado revolucionario. Muchos de ellos, difícilmente van a conseguir, realizar los cambios estructurales que se necesitan hoy en las debilidadas economias de “Estados de Malestar Social”, como han demonidano a la versión Latinomaricana del “Estado de Bienestar Europeo”.

Ahora bien , ya que son hoy, las nuevas generaciones que han nacido en Democracia, que declaran no tener miedo y pretenden hacer un “ajuste de cuentas”, tal como la Derecha y la “doctrina del Shock”, lo há venido haciendo sistematicamente. Pero esta vez, dicho ajuste no debe ser meramente econômico,  ni tan solo de carácter político, histórico, judicial, social, medio ambiental, ecológico, climático, de géneros, étnico-racial, ético y económico.  Sino también, desde el punto de vista de  exigir un nuevo sistema de producción, distribución, mantención de los bienes materiales e inmateriales de la existencia humana, en base a un principio de “Justicia distributiva”, en donde exista una “Igualdad Compleja” en relación a la totalidad de los bienes sociales, entendiendo estos términos en base a un proceso de emancipación social, que ponga fin y diga no más a situaciones de dominación. Así como en términos Walzerianos, “los hombres nos asociamos a fin de compartir, dividir e intercambiar”. Debería existir una reflexión mundial, ya que según Walzer : “la sociedad humana es una comunidad distributiva”.

No obstante, el capitalismo en conjunto a la globalización han venido con um discurso homogenizante en materia economica y política, de uma manera tal, que haciendose parte de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) o incluso el próprio Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que a través de uma no poco interesada colaboración “judicial”, se han transformado em una maquina de combate para lo que ellos entienden por “corrupción”, en donde muchas veces,los procesos son usados en base al “lawfare” o “guerra judicial”, para eliminar oponentes políticos. Es por ello, que a mi entender ressurge la tarea de analizar y retomar algunos debates que trajo el Comunitarismo em el debate Contemporaneo, en donde uno de sus grandes referentes, nos advierte que para construir una teoria de justicia distributiva, esta debe ser siempre a los valores historicos y culturales de cada comunidade.

Sobre lo anterior, esta coluna pretende analizar algunos tópicos de la crítica Comunitarista, que se vislumbran en el libro del Historiador de Cambridge Michael Walzer “Las Esferas De La Justicia: Una Defensa Del Pluralismo Y La Igualdad” (1980), entre ellos se encuentras mecanismos como: a) “La División del Trabajo”, en donde cada individuo vea una posibilidad concreta de tener su lugar en la economía; b) “La División del Poder Político”, en donde cada ciudadano tenga reales oportunidades de ejercer, ya no cargos de representación, sino labores de decisión política; c) “División del Capital Social”: en donde ser humano, pueda estar dotado de honor, reputación, contactos, pertenencia y respeto, sin tener que sufrir discriminaciones arbitrarias, ya sea positivas o negativas; d) División del Patrimonio Mundial: en donde cada persona natural o jurídica tenga un patrimonio mínimo para poder conseguir un real disfrute de su propiedad y su capacidad de gozar, usar y disponer de ella.

Debemos hacer entonces, este nuevo “ajuste de cuentas”, tal vez no seamos nosotros quienes lo lleven a cabo, por ser una tarea titánica y hasta utópica. Pero en un mundo, en donde empieza a contar una cuenta regresiva, para su autodestrucción. Sin duda, debe ser una de las tareas de la izquierda -si es que consideramos que esa distinción es necessária hoy en día- dar esa disputa política.

Como diría Antoine de Saint-Exupér, en el libro lanzado el 6 de abril de 1946 ”El Principito”, en relación al relato que entrega sobre la tierra, reconoce que a veces el ingenio puede llevarnos a mentir, como que también el afán por calcular y hacer cuentas, nos llevan a adorar las cifras, que a veces obviamos simplemente porque tenemos confianza en que nos disse las cosas.

“Cuando se quiere ser ingenioso, se expone uno a mentir un poco. No he sido muy honesto al hablar de los faroleros y corro el riesgo de dar, a quienes no conozcan nuestro planeta, una idea falsa de él. Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra. Si los dos mil millones de habitantes que la pueblan se pusieran de pie, uno junto a otro y un poco apretados, como en una concentración, cabrían fácilmente en una plaza de veinte millas de largo por veinte de ancho. La humanidad podría amontonarse sobre alguna isla del Pacífico.

Esto seguramente no lo creerán las personas mayores, pues ellas siempre se imaginan que ocupan mucho sitio. Se creen importantes y grandes como los baobabs. Se les puede decir que hagan el cálculo; eso les gustará ya que adoran las cifras. Otros no perderán el tiempo pues me tienen confianza”. 

Pues bien, eso mismo fue lo que ocurrió, em una de las crisis más grandes del Capitalismo, que ocurrio desde el ano 2007 em Estados Unidos y se propago por el mundo de uma manera rápida y caótica. Poniendo en jaque toda la economia global y destruyendo una enorme cantidad de riqueza acumulada en los sistemas financeiros.

Esto provoco una particular oleada de protestas como el “Ocupa Wall Stret”, el movimiento de los indignados en la península Iberica, las protestas en Grecia, etc. Todas las expectativas incumplidas del capitalismo y el “ajuste de cuentas”, que los ciudadanos vienen haciendo con las élites económicas y políticas en diferentes lugares del mundo. Son parte de un contexto internacional, que pressagia un cambio de época o por lo menos, demuestran determinadas circunstancias que nos pueden servir para entender lo que esta ocurriendo en Chile y em otros país del mundo que viven coyunturas criticas.

Para ello  tomando algunos casos de países Latinoamericanos, por ejemplo, retomando un análisis de coyuntura, de una  secuencia de hechos que llevaron a la crisis de la Democracia Brasileña, bastante bien documentada con diferentes documentales y estudios al respecto. Pretendo analizar el fracaso del “Arte Neoliberal de Gobernar”, que em Brasil acabó con la destitución de Dilma del Gobierno y la crisis del Partido de los Trabajadores (PT) por un Golpe Parlamentario -muy parecido a lo que también intentaron hacer en Venezuela con Nicolás Maduro y el auto proclamado Juan Guaido. Como también, lo que está ocurriendo em Bolívia com Evo Morales y el Movimiento Amplio Social (MAS), pero de dimensiones mucho más violenta- en donde  la tónica parece ser que gobiernos progresistas, al intentar ir más allá de lo permitido por los consensos del “arte neoliberal de gobernar”, estos gobiernos son sustituidos como quién elige en el mercado una nueva coalición de gobierno y todo dotado de una legalidad, que rompe com los princípios más fundamentales de la Democracia.

La diferencia entre los golpes parlamentarios ocurridos em Brasil (em donde también participo el vice presidente Michel Temer, además del poder judicial y los médios de comunicación), Venezuela (em donde no existe una coalición de gobierno y la participación del Parlamento se encuentra acotada, junto com el poder de los medios de comunicación y ni hablar de la captura del poder judicial) y el reciente golpe em Bolívia (participación casi unanime por parte de la oposición, medios de comunicación, ejercitpo y fuerzas de seguridad) tiene que ver con cuan grande es el distanciamento com sus base de apoyo más acerrimas y que pueden sostener el poder, quienes son basicamente los militares. De manera, que la única forma de mantener uma forma neoliberal de governar, incluso alejandose de las fuerzas sociales menos favorecidas y estando em uma crisis muy profunda.

Eso es entonces lo que pretende el Presidente Chileno, em conjunto com la complicidad de la “oposición” parlamentaria en el Congreso. Basicamente, el mandatário busca recurrir a quienes implementaron el Neoliberalismo, para protegerlo y resguardarlo en todo este aparente proceso de apertura y Nueva Constitución.

La arista militar por ejemplo em los Gobiernos del Partido de los Trabajadores em Brasil, también fue uma de las claves para entender la coyuntura, puesto que tanto los Gobiernos de Lula y posteriormente Dilma, coquetearon com las Fuerzas Armadas Brasileras em un proceso de modernización y adquisión de armamento. También el ejercito Brasilero fue usado para labores de patrullaje y hasta ocupación de comunidades pobres, conocidas em Brasil como Favelas. Que con la excusa de combatir el crimen organizado y el narcotráfico, ocuparon a través de las Unidades de Policia Pacificadora (UPPs) y luego derechamente, a través de tanques y militares com equipamiento de guerra diferentes ciudades del país, en el contexto de la celebración de los Juegos Panamericanos em Rio de Janeiro (2007), Copa Mundial organizada por la FIFA (2014) y los Juegos Olímpicos organizados en la ciudad de Rio de Janeiro (2016). Que terminaron por realizar uma profesia autocumplida, el endêmico problema brasilero de la corrupción y el endeudamiento de las arcas estatales, producto de los enormes gastos en infraestructura de standard “internacional”, en contraste con la precaria infraestructura pública del país, sumado a denuncias de corrupción y sobreprecio de em obras públicas.

Fuente: https://blogdojuca.uol.com.br/2007/01/pan-2007-o-escandalo-anunciado/

Recordemos también que se vivió en Brasil un gran Estallido Social, producto de la alza de pasajes de transporte público, partiendo en Sao Paulo en Junio de 2013. Fue um fenômeno que partió reivindicando la suspención del alza del passaje y posteriormente mudando para el “Movimiento Pase Livre”, que demandaba um acceso gratuito al transporte público para los sectores menos favorecidos. No obstante, esa mecha comenzo a abrir otros flancos y reivindicaciones anti partidos, que no se han logrado apagar, contando las protestas en contra de la realización de la Copa del Mundo de 2014 y las posteriores manifestaciones en el 2015 en contra del Gobierno de Dilma y en apoyo a la Operación anti corrupción “Lava Jato”. Fueron abriendo una nueva configuración de la calle Brasilera, en donde los auto proclamados “ciudadanos de bien”, se vestian com los colores caracteristicos de la Bandera Verde/ Amarelha, para manifestarse por las calles en protesta contra de corrupción y otras pautas relacionadas com uma agenda Conservadora, como lo fue el Movimiento Brasil Libre (MBL) e “Vem para Rua”.

Todo lo anterior, fue provocando un clima de ingovernabilidade y la situación de tormenta perfecta del “Impeachment” de Dilma el 2016 fue el más fiel reflejo de aquello –  processo símil a la acusación constitucional chilena-  acusada por crímenes de responsabilidad fiscal, produto de una serie de operaciones contables entre el gobierno y bancos estatales, para encubrir déficit y falta de liquidez de la recaudación del Gobierno, cuya coalición también incluía al oportunidad Michel Miguel Elias Temer, quien ocupo el cargo de Presidente desde agosto de 2016, hasta Enero de 2019. La grave crisis económica Brasilera comienza desde el 2010 hasta la actualidad, después del boom y excesivo apoyo gubernamental a determinadas empresas brasileras, relacionadas con el Partido de los Trabajadores (PT), que en su lógica de mantenerse en el poder, aplico en todo su esplendor el “arte neoliberal de gobernar”, distanciándose de los movimientos sociales y las bases populares de apoyo, más allá de los “acuerdos” que alcanzaba a nivel de cúpulas sindicales, empresariales y hasta de la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas.

Finalmente, podemos ver en esa tormenta perfecta la generación de un fuerte quiebre Democrático y una polarización de la población Brasilera, que desencadeno en el surgimiento de un “outsider”, del bajo clero como le gusta resaltar. Un simple ex integrante del Ejercito Brasilero, con rango de Capitán, que fue la sorpresa en las elecciones de 2018. Jair Messias Bolsonaro, actual presidente de la República de Brasil y un representante Latinoamericano del estilo Donald Trump. Pero para ello voy a citar una columna con fecha de 14/08/18, que pretendía acercarse a los acontecimientos de la época, desde una perspectiva coyuntural y de un comentario a raíz del debate posterior a la exhibición de la premiada obra cinematográfica de tipo documental, llamada “O Processo”:


Link de película completa:https://www.youtube.com/watch?v=0OXusrVRetE

“Crisis Brasilera, ajustes de cuentas y el neoliberalismo, intentando salvarse a sí mismo. El proceso Kafkiano, como explicación al escenario político y econômico post operación Lava jato”.

 

Esta columna de opinión se inserta en el contexto de la exhibición del premiado Documental “O proceso” de Maria Augusta Ramos, exhibido el día 16 de agosto de 2018, en las dependencias en donde se encuentran las salas de Cine del Shopping Cataratas, Foz de Iguazú, Brasil. Que fue organizado gracias a las gestiones del proyecto de extensión “Formación política e cidadania na interfase entre TAes, Unila e Comunidade”, a quienes debo hacer un reconocimiento por traer esta obra para el público de la Triple Frontera y organizar un interesante foro de discusión al final de la misma.

Desde siempre ha existido el peligro en Latinoamérica de aplicar recetas extranjeras de expertos que apenas se bajan del avión, comienzan a emitir juicios y soluciones, sobre un país del cuya realidad desconocen y donde intentan implantar sus teorías foráneas a una determinada realidad nacional, que por principio tiene otras complejidades, cultura interna y muchas de esas veces, muy dispares a las realidades de donde provienen estos tecnócratas mucha de las veces sobre ideologizados. Estas recomendaciones se aplican más bien por intereses y fines ideológicos, acabando más bien con nuevos problemas, más que con soluciones a las problemáticas.

La problemática de la crisis econômica (2008-2014) nos hizo escuchar de manera recurrente sobre las “políticas contra cíclicas”, -aumento del gasto fiscal para incentivar la demanda agregada- que particularmente em Brasil, fue usado junto al mecanismo de creatividad contable para financiar los déficits del gobierno a través del uso de Bancos Públicos, lo que se conoce coloquialmente como las pedaleadas fiscales Brasileras, que junto a uma profundización de las políticas de asistencia social para la superación de la pobreza (Bolsa de família, “Minha casa, minha vida”, nuevas Universidades Federales, entre otras políticas). Despertaron junto al endêmico mal de la corrupción y el descredito que hicieron los médios de comunicación de la figura de la Presidenta Dilma y su gabinete de Ministros, una gran crisis política que acaba destituyendo a la sucessora de lula en el poder y com ello dando um golpe institucional al Partido de los Trabajadores (PT).

Muchas de las soluciones llevadas a cabo por los gobiernos Petistas entonces, pasaron muy rápidamente de ser la solución a los problemas, al culpable de todos ellos. Esto no se debió a ningún cambio normativo, ni constitucional ni legal, sino que más bien a nuevas interpretaciones, que vinieron a analizar la realidad Brasilera. No sabemos muy bien a ciencia cierta aún, con qué intereses ocurrió este cambio paradigmático en quienes analizan la política económica y fiscal. Aunque tenemos muchos elementos hoy en día para juzgar lo que paso en estos años.

Esta misma problemática se hace presente en el Poder Judicial Brasilero, en donde tanto fiscales y jueces, han traído nuevas interpretaciones, principalmente de la dogmática Norteamérica y Europea, para enfrentar las investigaciones y acusaciones de innumerables casos de corrupción dentro y fuera de las fronteras brasileras. La operación Lava Jato (2014), que desnudo una trama dentro de la empresa petrolera Petrobras, fue gracias a una cooperación entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el Ministerio Público Brasilero. La prisión de Lula por ejemplo, podría inspirar fácilmente una secuela del documental “O Processo”, que narra el juicio político en contra de la destituida ex Presidenta Dilma Rousseff, en donde la ficción Kafkiana pareciera ser inspiradora de los hechos de la realidad. Vale decir, mucho de la construcción de los dos casos comentados, tienen que ver con un giro en la antigua forma brasilera de enfrentar estos escenarios, que al parecer garantizaban constantemente una impunidad que hoy no es admisible.
Este peligro que se corre, puede convertirse posteriormente en pesadilla, que es lo que ha ocurrido si analizamos los inicios de la crisis brasilera, hasta la actualidad (2008-2018). La crisis que comenzó en la esfera económica, se transformó en una crisis política. No sabemos al día de hoy, si luego de las elecciones explote una nueva crisis, ahora desde el punto de vista social, producto de la división social, el desempleo, el aumento de la pobreza y las nuevas frustraciones de todo el pueblo brasilero.
Este amenaza, no solo lo encarnan extranjeros que vienen a influenciar la realidad brasilera, desde sus despachos en otros países, ya sea como intelectuales, expertos o políticos de países con intereses geopolíticos en Brasil.
A veces, no hay que ir tan lejos para ver la capacidad que pueden tener estas “interpretaciones foráneas”, para permear la realidad de un país. Muchas veces, son los propios ciudadanos de un país, que al volver de estadías en el extranjero, incorporan y toman muy enserio banderas de lucha de otras latitudes para influenciar lo que ocurre en sus respectivos países. Paso por ejemplo en Chile, con los llamados “Chicago Boys”, que en otro documental, dirigido por Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano, estrenado en noviembre de 2015. En donde se narra la influencia de este grupo de economistas que fueron becados a estudiar sus postgrados a la Universidad de Chicago y luego al volver, fueron los principales ideólogos económicos de la Dictadura Pinochetista y la implementación del modelo Neoliberal en Chile.
Ahora bien, para lograr entender la crisis brasilera, probablemente sea un buen elemento (des)construirla en términos Kafkianos. Sobre todo en relación al proceso que se narra en el documental de Maria Augusta Ramos, en donde vemos como se gesta la acusación de “impeachment” por parte de la Dra. Janaína Conceição Paschoal, profesora de Derecho Penal de la Universidad de Sao Paulo (USP). Y como se desarrolló la totalidad de los hechos hasta el conocido final de la destitución de Dilma.
La Ficción Kafkiana para estos efectos se ve superada por la realidad Brasilera, en tanto que la primitiva acusación por las “pedaleadas fiscales”, termina no solo en la búsqueda por un necesario ajuste en las cuentas públicas del gobierno, sino que principalmente se convirtió en un verdadero ajuste de cuentas, sacada casi de una “novela Gangteril”, sobre la presidenta del Gobierno. Pero si vamos más al fondo, fue un verdadero ajuste de cuentas entre la clase política brasilera y bandos que se venían totalmente acorraladas por las investigaciones del caso Lava Jato y otros casos de corrupción. Es entonces, que el ajuste de cuenta, ya no solo tenía que pasar por el parlamento, entre las principales facciones de la política brasilera. Sino que también por un gran acuerdo con el sistema judicial, utilizando el activismo judicial como vehículo y el derecho penal como instrumento, para terminar de combatir, a los antiguos adversarios políticos.
La Prisión de Lula y el “gran acuerdo”, entre Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no contaba con la aparición de la ONU y ahora los mismos, que llevaron a condenar a Lula con argumentos de la dogmática jurídica foránea, intenta desconocer una decisión vinculante de Naciones Unidas, en donde el Estado Brasilero, libre y soberanamente se obligó mediante la ratificación convenciones internacionales, que se encuentran vigentes.
La cuestión entonces, deriva en cuál interpretaciones foráneas, queremos o no queremos escuchar, sobre todo cuando queremos condenar y encontrar culpables. La cultura política, económica y jurídica de los países, no está allí de adorno. Tiene un importante rol para explicar los fenómenos, encontrar soluciones y generar nuevas problemáticas, sin duda.
Es elemental entonces ver la realidade y los problemas de nuestro continente Latinoamericano com ojos propios, para poder realmente llevar uma vida de países independientes y soberanos. Como tantas veces se viene diciendo, es la propia economia la cuál debe estar al servicio de la sociedade y no la sociedade al servicio de la economia. De manera, que el ajuste de cuentas de la economia no debe ser a costa de los menos favorecidos ni de Derechos sociales, como podemos ver pautadas simplistas y milagrosas soluciones esgrimidas durante las elecciones, cortar gastos parece ser la panacea del Neoliberalismo que vuelve imperante, para nuevamnte, salvarse a si mismo.
Destrabar la complejidad de la crisis brasilera, fue y seguirá siendo uno de los grandes desafíos del sistema político brasilero, de los equipos económicos de gobierno, de los jueces y promotores de justicia, de los académicos brasileros constantemente amenazados por mensajes de hostilidad y reducción de presupuesto, pero sobre todas las cosas. Serán en las próximas elecciones, para bien o para mal, los propios ciudadanos que concurran a las elecciones con su voto, quienes tendrán la responsabilidad de dar el veredicto de la Democracia, que puede absolver o condenar a algunos, como también puede mejorar o empeorar la crisis que impacta a la nación Brasilera, que puede dar luces para otros países de nuestro continente”.
II

El texto anterior, intenta analizar la coyuntura Brasilera desde el documental, pero también intentando analizar hechos posteriores, desde una perspectiva crítica, donde cabe examinar las diferentes visiones que se tiene sobre um determinado estado de las cosas. Muchas crisis cuando explotan, tienen um diagnostico rápido y los culpables assignados por um determinado sistema, no todas las veces son los verdaderos responsables. Sin embargo, la política como espetáculo, nos encierra cada vez más en la obscura caberna em donde supuestamente los médios de comunicación, quienes a pretexto de buscar y mostrarnos la “verdad”, nos manipulan y pueden crear realidades, a través del abuso de su poder.

Em palavras de Giorgio Agamben, en su libro, “La comunidad que viene (1990)”:

“Cuando, en noviembre de 1967, Guy Debord publicó La sociedad del espectáculo, la transformación de la política y de la entera vida social en una fantasmagoría espectacular, no había alcanzado todavía la figura extrema con que hoy ha llegado a sernos perfectamente familiar. Tanto más notable es la implacable lucidez de su diagnóstico. El capitalismo en su forma última -así argumentaba, radicalizando el análisis marxista del carácter de fetiche de la mercancía, en aquellos años estúpidamente desatendida- se presenta como una inmesa acumulación de espectáculos, en la que todo lo que era directamente vivido se aleja en una representación. El espectáculo no coincide, sin embargo, simplemente con la esfera de las imágenes o con esto que hoy llamamos media: es una «relación social entre personas mediada por las imágenes», la expropiación y la alienación de la misma sociabilidad humana. O también, con una fórmula lapidaria: «el espectáculo es el capital en tal grado de acumulación que se convierte en imagen». Pero, por esto mismo, el espectáculo no es más que la pura forma de la separación: donde el mundo real se ha transformado en una imagen y las imágenes se han convertido en reales, la potencia práctica del hombre se separa de sí misma y se presenta como un mundo en sí. Y en la figura de este mundo separado y organizado a través de los media en los que la forma del Estado y de la economía se compenetran, la economía mercantil accede a un estatuto de soberanía absoluta e irresponsable sobre la vida social entera. Después de haber falseado el conjunto de la producción, puede ahora manipular la percepción colectiva y apoderarse de la memoria y de la comunicación social, para transformarlas en una única mercancía espectacular, en la cual todo puede ser puesto en discusión, salvo el espectáculo mismo, que en sí no dice otra cosa que esto: «Lo que aparece es bueno, lo que es bueno, aparece»…

Mientras, en efecto, en el viejo régimen, el extrañamiento de la esencia comunicativa del hombre se sustanciaba en un presupuesto que disponía de un fundamento común, en la sociedad espectacular es la misma comunicabilidad, la misma esencia genérica (esto es, el lenguaje) lo que acaba separado en una esfera autónoma. Lo que impide la comunicación es la comunicabilidad misma; los hombres están separados por aquello que los une. Los periodistas y los mediócratas son el nuevo clero de esta alienación de la naturaleza lingüística del hombre.”

Libro disponible : https://monoskop.org/images/3/3c/Agamben_Giorgio_La_comunidad_que_viene.pdf

El ejemplo de la crisis Brasilera y su resolución a través de la destitución de Dilma y los posteriores hechos de la operación anticorrupción “Lava Jato”, tienen que hacernos reflexionar sobre quienes están realmente detrás de estas crisis, aparentemente resolvidas de manera soberana y justa por parte del “entramado institucional”, que los propios países se han dado. No obstante, la participación de poderes e intereses internacionales, como por ejemplo la influencia del Departamento de Justicia de Estados Unidos, quién excusandose em una supuesta “Colaboración Judicial” conjunta al Ministério Público Brasilero y donde ressalta especialmente los procuradores de la operación, liderados por el coordenador de la fuerza de tarea, Deltan Dallagnol.

Como por ejemplo la condenación em 2017 y posterior prisión em 2018 del Ex Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que como sabemos, condujo a dejarlo fuera en la Carrera presidencial, incumpliendo posteriormente la solicitud de garantizar el ejercicio de propios Derechos Políticos,  realizada por el “Comite de Derechos Humanos” de la ONU, encargado de supervisar el cumplimiento de los tratados de DDHH y obligaciones internacionales de los países en ese determinado marco, el cuál el Estado Brasilero, incumplió primero cuestionando la determinación, para luego encaminarla a su Poder Judicial el cuál nuevamente negó los Derechos Políticos que todo ciudadano, incluso acusado penalmente debería poder ejercer.

Fake News

La situación anterior, solamente fue revertida el día 8 de Noviembre de 2019, por um cambio de interpretación del Supremo Tribunal Federal (STF), sobre la prisión posterior a la segunda instancias, aún existiendo recursos pendientes. La visión del Tribunal superior em comento, volvio a su entendemiento anterior, dejando el libertad a muchas personas que se encontraban en la situación anterior, entre los que se encontraba el Ex Presidente.

No obstante, la propia operación “Lava Jato” y las acusaciones en contra de Lula tuvieron un enorme golpe, luego de lo que se conoce como “Vaza Jato” o la filtración de conversaciones a través de um hackeo de la aplicación de celular “Telegram”, entre el próprio ahora ex juez y actual Ministro de Justicia Sergio Moro y los procuradores de la fuerza de tarea del Ministério público. En donde se pone totalmente em entredicho, la imparcialidad de quienes juzgaron estos hechos.

Estas situaciones nos han llevado a tener incluso incredulidad,  respecto a hechos en donde no deberíamos dudar de su veracidad. Si bien la propia “verdad judicial” tiene sus propias limitaciones y problemáticas, se espera que exista no tan solo una apariencia de verdade, sino más bien, una exhaustiva y detallada descripción de los hechos basadas en pruebas fehacientes y no indiciarias. De manera tal, de darle sustento a la calificación jurídica de los hechos, para poder alcanzar em el marco de un debido processo, uma sentencia justa.

Hoy vemos muy amenudo como em la era de la “post verdad”, se intenta hacer de los medios de comunicación verdadeiros vehiculos de manipulación. La industrias de las “Fake News”, han ganado terreno y fueron uma arma usada exitosamente por Trump y Bolsonaro para ganhar sus respectivas elecciones presidenciales. No obstante, aún siguen usando este tipo de mecanismos para confundiar a la ciudadanía y derechamente mentir, el “arte de gobernar” entonces hoy en día tiene mucho que ver com uma mediatización de la política y las Fake News o noticias falsas, son uma forma de hacer política desde plataformas como Twitter, por ejemplo. Incluso, la propia película “O Processo” fue también blanco de este tipo de usos por parte del Pesidente Jair Bolsonaro, para atacar al Partido de los Trabajadores (PT) y así poder continuar apostando por el Antipetismo como forma de dar “Gobernabilidad” al país en circunstancias de los casos de corrupción que han manchado su gobierno, a la operación anticorrupción “Lava Jato”, a su propia familia y a su  ex partido (PSL), por los “Vazamentos” o filtraciones principalmente difundas por “The Intercept Brasil” y el periodista inglês Glenn Greenwald.

La cuestión relativa a las Fake News, al uso y abuso de las redes sociales para difundir disparos de informaciones falsas o descontextualizadas no es parte de uno de los propósitos a ser analizados por ahora, pero si quiero decir, que no es posible desconocer hoy, que es uno de los mecanismo más usado para manipular a la opinión pública, ya sea electoralmente o cuando ya se tiene el poder y se usa principalmente en circunstancias donde la política presenta complejas crisis de “Gobernabilidad”.

III

Volviendo a la literatura citada en la nota que antecede a la presente, del profesor Jean-François Y. Deluchey, debemos retomar la revisión de la  coyuntura, desde el punto de vista de la visión critica de como pensar los Derechos Humanos (DDHH), bajo el contexto de las limitaciones y ataques que hace el Neoliberalismo y sectores Neoconservadores sobre el particular.

Veamos entonces, según Michel Foucault, el Neoliberalismo corresponde a una “gubermentalidad”, relativa a “un conjunto de reglas y prácticas gubernamentales que tiene el objetivo de dirigir a los individuos por medio del ejercicio de la libertad, siendo esta definida y delimitada a partir de una óptica a la que podríamos calificar “radical utilitarista”.  Entonces, el Neoliberal nos trae el “arte de gobernar”,  como uma mentalidade especifica que se interna em el tejido social, para influenciar la forma de gobernar, entendida como el conjunto de “técnicas  y  procedimientos  destinados  a  dirigir  la conducta  de  los  hombres”  (FOUCAULT, M., Segurança, Território, População, Martins Fontes, São Paulo, 2008, p. 532).

Para Loïc Wacquant, lo que hay de “neo” en el neoliberalismo es “la reingeniería y la reestructuración del Estado como principal agencia que conforma activamente las subjetividades, las relaciones sociales y las representaciones colectivas apropiadas que hacen que la ficción de los mercados se vuelva real y relevante” (WACQUANT, L., “Três etapas para uma antropologia histórica do neoliberalismo realmente existente”, CADERNO CRH, Salvador, v. 25, n. 66, Set./Dez. 2012, p. 507).

“De  antemano,  vale  recordar  que  el  neoliberalismo  no  puede ser  estudiado  como  si  fuese  una  simple  ideología  heredada  del liberalismo político clásico y de la teoría económica del “laissez-faire, laissez  passer”.  Michel  Foucault,  en  sus  clases  en  el  Collège  de France  de  1979,  nos  dice  que  el  neoliberalismo  corresponde  a  una  gobernamentalidad, un “arte de gobernar”, un conjunto de reglas y prácticas  gubernamentales  que  tiene  el  objetivo  de  dirigir  a  los individuos por medio del ejercicio de la libertad, siendo esta definida y  delimitada  a  partir  de  una  óptica  a  la  que  podríamos  calificar “radical utilitarista”. Siendo así, la consolidación de la gubernamentalidad neoliberal como “arte de gobernar” significó un cambio radical en el gobierno de la cosa pública. Foucault sitúa a mediados del siglo XVIII el “punto de inflexión” en el desarrollo de la razón de Estado que da origen a esta consolidación; antes de eso, el mercado podía ser considerado un lugar de justicia, a través de la definición de un precio justo, de la reglamentación de los cambios y de la coerción aplicada por el señor feudal en relación a los interventores. A partir de finales del siglo XVIII, el mercado pasa progresivamente a ser un lugar de veridicción de las prácticas gubernamentales. El mercado obedecería a mecanismos “naturales” que, a partir de la relación “natural” entre oferta y demanda, deberían establecer el precio normal o natural, sin que importase el hecho de que fuese justo o injusto. La racionalidad jurídica, fundamental en la razón de Estado, definía lo que era correcto o incorrecto, justo o injusto. Con la constitución del mercado como régimen de verdad, en la gubernamentalidad neoliberal se está depreciando la noción de justicia para dejar paso a la verdad mercadológica. A partir de ahí, el mercado dice lo que el Estado puede o no puede hacer, en referencia a las supuestas leyes naturales que lo constituyen. El Estado, de promotor de derechos, pasa a ser el que garantiza las reglas “naturales” establecidas como tales por el mercado: libre competencia, precio establecido a través de la relación oferta/demanda, limitación de la lógica monopolística, libertad de los agentes, etc. Ese nuevo arte de “gobernar lo menos posible” no es algo diferente a la razón de estado: “es la razón del gobierno mínimo como principio de organización de la propia razón de Estado”. Si antes la constitución, la soberanía, o el fortalecimiento del Estado eran cuestiones centrales, después de esa consolidación, pasó a ser central el gobernar lo menos posible. La conexión entre gobierno mínimo y economía política se da en el espacio del mercado. Por medio de la sacralización de la economía en ciencia casi exacta, se identificaron mecanismos “espontáneos” en el mercado que lo transformaron en espacio de verdad (identificación y naturalización de las prácticas de mercado, verdad pautada a partir de lo que es natural, precio justo por ser “verdadero”, etc.).

Para Antoine Garapon, “El neoliberalismo consagra una versión particular de los derechos humanos – la misma que Marx criticaba, esto es, la de un individuo solitario […]; reduce al hombre a una utilización fría de la razón instrumental”20. En esas condiciones, un problema aparece claramente en la relación entre la gubernamentalidad neoliberal y la defesa de los derechos humanos, teniendo en cuenta que esta es consecuencia casi exclusivamente de la racionalidad jurídico-deductiva, la de la lógica del contrato con renuncia, cuya dimensión esencialmente humanista y universalista encuentra su origen en el iusnaturalismo. Surgió una brecha entre el ideal liberal de una era de derechos humanos y las prácticas gubernamentales del orden neoliberal; por ello el gobierno de los derechos humanos se encuentra transformado por la referencia obligatoria a la verdad mercadológica.
Fuente: Deluchey, Jean-Francois (n.d) “El gobierno de los derechos humanos en la era neoliberal”, en Derechos Humanos y Políticas Públicas. Universidad Federal do Pará. https://www.upf.edu/dhes-alfa/materiales/res/dhpp_pdf/DHPP_Manual_v3.15-50.pdf

Ahora bien, desde los tiempos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ya se acerca a cumplir um siglo, no há existido uma actualización profunda del concepto y mecanismos para uma efectiva protección de los mismo. Sobre todo a la luz de las vertiginosas mudanzas em los sectores econômicos y productivos de la actual y siguientes revoluciones industriales. Considerando que anteriormente no existía la profundidad que en el siglo XXI ha alcanzado el sistema capitalista de producción y consumo en masa.

Que ha logrado subordinar cualquier poder ya sea político, social, religioso, económico, a la omnipresencia de la “mano invisible” del Mercado. De manera, que gran parte de nuestra arquitectura constitucional y política, ha tenido que navegar con las fuertes oleadas y embestidas que los mercados, tanto internacionales como internos- con sus vaivenes de auge y caídas, que benefician a unos en desmedro de otros- provocan crisis económicas y  sociales, que luego los propios Estados, sean democráticos o no, tienen que venir a procesar y dar soluciones, ya no solo al problema ocasionado por el mercado. Sino que más importante aún, al problema que ocasiona en relación a la gobernabilidad.

Por tanto, debemos tener em cuenta, que la configuración primitiva de los Derechos Humanos, no debe ser uma camisa de fuerza, que nos impida actualizarlos y modernizarlos para obtener mejores resultados em relación de la protección de la dignidade humana em todas sus dimensiones.

Foucault atribuye al neoliberalismo una pregunta esencial que fundamenta su racionalidad: “¿cuál es el valor de utilidad del gobierno y de todas las acciones del gobierno en una sociedad en la que es el cambio el que determina el verdadero valor de las cosas?” (Foucault, Nascimento de la Biopolitica, p. 246)
Jean-François Y. Deluchey, a continuación reflexiona: “podemos preguntarnos ¿cómo el estado, fundado en la gubernamentalidad neoliberal, consigue hacer frente a la garantía de derechos que extrapolan la lógica mercadológica?”. El autor em comento entonces, critica profundamente el desprendimento de los Estados de las labores de protección, promoción y respeto de los DDHH a ONG o determinados programas o instituciones internacionales. Especialmente, em relación a la realidade Brasilera, aunque muchos países Latinoamericanos no escapan a esa realidade.
“De este modo, el estado se exime del eventual fracaso o de la debilidad de las protecciones supuestamente pretendidas. El gobierno federal de la Presidenta Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores), principal responsable en la República Federativa de Brasil de la promoción y protección de los derechos humanos, destinó apenas un 0,07% del presupuesto federal de 2014 al apartado “Derechos de la Ciudadanía”, que integra la mayoría de estas políticas públicas, mientras que el reembolso de la deuda del tesoro nacional brasileño moviliza el 42,42% del presupuesto de la Unión.  Además de la participación directa, y cada vez más consolidada, de las ONGs en la gestión gubernamental de los derechos humanos, otra innovación importante de los años 1990 fue la creación de consejos paritarios que asocian a miembros de la sociedad civil organizada con la gestión de las principales políticas públicas como, por ejemplo, los Consejos Estatales de Derechos Humanos y los Consejos Estatales de Seguridad Pública. Presentada por las ONGs y por los gobiernos como una conquista política de la sociedad civil organizada y una vía de “democratización” de la gestión pública, la creación de estos Consejos representó una de las traducciones más visibles de la gubernamentalidad neoliberal. Paradójicamente, esta innovación fue presentada por sus protagonistas como una táctica de enfrentamiento a la lógica neoliberal a partir de la institucionalización del conflicto entre instituciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil en nuevas arenas políticas de cuño democrático.”

IV

Habiendo passado entonces, por el analisis de este processo Brasilero , en donde claramente existen sin duda alguna, paralelismo com lo ocorrido em Chile y otros países de la Región. El autor nos hace uma pregunta de como encontrar una salida politica a la situación de los DDHH y más ampliamente, según mi entendimento, sobre la asignación em la pratica de los términos de libertad e igualdad, em una sociedade capitalista. Em donde la libertad, muchas veces tiene relación a la capacidade de pago que tenga cada ciudadano y que el propio sistema de asignación de recursos conlleva cada vez más a uma más alta e insoportable desigualdade nunca antes vista.

Para el Profesor Jean-François Y. Deluchey, la salida política consiste en:  “Politizar el abordaje de los derechos humanos significa promover la universalidad de la ciudadanía, rescatar y discutir los conceptos de justicia y de igualdad, y provocar la expresión del “desacuerdo” por el enfrentamiento de la lógica policial y de la lógica de la igualdad, con el objetivo de restaurar urgentemente el proyecto democrático, y del ciudadano como sujeto político universal. Continuar pensando y gobernando los derechos humanos a través de la lógica gerencial o policial, instaurar una moratoria ilimitada articulando derechos y políticas públicas en nombre de un ilusorio consenso post-político, apenas contribuye a fijar los derechos humanos en el mármol de un edificio lujoso de Nueva York, sin vida, sin esperanza.”

Finalmente, quisiera destacar una cita sobre la problemática Democrática en México, em el contexto de la valorización de la Democracia y uma cultura ciudadana, fundamentales para administrar de buena forma los conflictos sociales:

“Por ello, urge que en nuestro país se analicen y se traduzcan los beneficios de la democracia de manera directa en el núcleo poblacional, para así comprenderla de mejor manera y al mismo tiempo configurar una nueva idea que se arraigue en el inconsciente colectivo conformando una cultura democrática sólida entre la ciudadanía. El concepto anterior es básico ya que nos brinda las herramientas necesarias para abordar el tema del conflicto social contemporáneo y así comprender la dinámica que se genera dentro del marco jurídico nacional a través de las leyes creadas, lo anterior con el fin de alcanzar un mejor nivel de convivencia, ya que si no se supera el problema de la definición de la democracia, es poco probable que el concepto de cultura democrática permee en todo estrato social, prolongando de esta manera, la poca efectividad de las leyes constitucionales y con ello propiciando un estado de derecho endeble, de ahí la importancia del análisis de este tema.

Ahora bien, el concepto de progreso democrático también representa un problema, ya que su forma de concepción y medición surge de ideas eurocéntricas, es decir, a través de una realidad y contexto distintos al de México y Latinoamérica en su conjunto, es ahí en donde radica, de igual manera, la necesidad de adentrarse al problema del derecho indígena y al etnonacionalismo como elemento de cohesión social a efecto de alcanzar un concepto integral del aspecto democrático en nuestra sociedad. Un país, como México, que cuenta con una población originaria importante, debe tener como premisa política, jurídica y social, la protección irrestricta de los derechos humanos, ya que dicha población conforma la base antropológica de este pueblo y se constituye en un elemento básico para coadyuvar en la construcción y fortalecimiento de una cultura democrática sólida desde una visión propia, privilegiando el progreso y el “buen vivir” de la población, no sólo de unas cuantas élites. Se trata pues, de colocar en el tintero la discusión y la construcción de una cultura democrática que fortalezca a nuestro país, consolidando sus instituciones sociales, políticas y democráticas, ya que dentro de este entramado el concepto de ciudadano conforma también un elemento central para la composición democrática y cultural de México.”

Fuente: “Cultura democrática a la luz de los derechos humanos en la coyuntura del siglo xxi en méxico (una reflexión desde las epistemologías del sur)” http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/58194

La cuestión central del estallido social em Chile, a mi entender, tiene que ver com uma demanda ciudadana muy transversal, no tan solo por um nuevo “pacto social” em um processo constituyente. Sino más bien, por um “ajuste de cuentas” com el Neoliberalismo y sus consecuencias sociales. Esparamos que no tan violento como fue el Neoliberalismo, com los gobiernos de izquierda y Socialdemocracias del Mundo, ya sea em la década del 70, 90 o en la actualidad. Provocando derrocamientos de gobiernos Democraticamente constituidos, persecusiones políticas y aniquilamento de adversários de izquierda más radical, como también del demoronamiento del precário pero necessário sistema de Derechos Sociales em Latinoamerica (Educación Pública, Transporte Público, Salud, Previdência Social, etc).

Es fundamental entonces, ver la relación que existe entre la propia incapacidade de las limitadas herramientas econômicas del ideario Neoliberalista, com las crecientes demandas sociales que nascem de los câmbios em la economia global.  Es por esa razón que se torna tan complejo entregar uma gobernabilidad sostenida en Estados Democráticos, que luego han tenido que buscar salvadores o Mesías para salvar a los países de las incumplidas expectativas del Capitalismo.

La ciudadanía por otra parte no quiere solamente ajusticiar al modelo econômico imperante y sus injusticias, sino que pretende redefinir um nuevo “pacto de gobernabilidad del Estado”, que venga a ser mucho más Democrático e igualitário. Em donde el derecho a elegir a sus representantes, también tenga uma mayor cercania com el derecho a ser elegido como autoridad política. Pero, principalmente entiendo que lo más relevante se encuentra em la demanda por Dignidad, que no es otra cosa más que la vieja demanda de Igualdad y acceso más libre y de calidad a determinadas prestaciones que están siendo distribuidas insuficientemente por el Mercado y la ciudadancía reclama una mayor internvención estatal.

La próxima columna por tanto, abordara com mayor profundidad esa demanda por um ajuste  de los sistemas distributivos de bienes sociales. En donde sabemos, ya se puede vislumbrar una pugna entre grupos hegemônicos en relación a las posiciones de si aprueban o desaprueban un cambio constitucional, como las mismas modificaciones que vendrían a ocurrir en el proceso constituyente. Como también las discusiones entre mecanismo constitucional y quienes deberian participar em la redacción de Nueva Constitución.

Há surgido entonces la cuestión de la paridades y los escanos para pueblos indígenas. Sin embargo, algunos se oponen rotundamente a este tipo de condicionamentos, apelando a que seria uma injusta condicionante que vulneraria la libre competitividad electoral y Democratica, que obvia las tremendas limitaciones que tienen mujeres y sectores de minorias étnicas y sexuales de llegar a cargos de elección popular. Muchos de ellos, con menos capital social, preparación acadêmica y recursos econômicos para conseguir ser electos.

Sobre el particular, me parece interessante la distinción de Michael Walzer, en su libro “Las Esferas de la Justicia”, em donde analiza las diferencias entre igualdad simple e igualdad compleja:

“Consideremos una vez más el régimen de la Igualdad Simple. Todo está a la venta y todos tienen la misma cantidad de dinero. De modo que todos tienen digamos, la misma capacidad de comprar educación de sus hijos. Algunos los hacen, otros no. Suele ser una buena inversión: otros bienes sociales son puesto crecientemente a la venta sólo por personas con certificados educativos. Pronto, todos invierten en educación, o con mayor probabilidad la adquisición se universaliza por medio del sistema de impuestos. Pero entonces la escuela e convierte en un mundo competitivo donde el dinero ya no es predominante. Ahora lo son el talento natural o la formación familiar o la destreza para resolver exámenes, y el éxito educativo y los certificados son monopolizado por un nuevo grupo. Llamemoslo, “el grupo de los talentosos”. Al cabo del tiempo, los miembros de este grupo exigirán que el bien que controlan tenga predominio fuera de la escuela: cargos, títulos, prerrogativas, incluso, la riqueza, todo deberá ser poseído por ellos. Es la carrera abierta a los talentos, en la que la oportunidades son iguales, y cosas así. Esto es lo que la equidad reclama;el talento quiere predominar. En todo caso, las mujeres y los hombres talentosos incrementarán los recursos disponibles para todos los demás. De esta manera nace la meritocracia de Michael Young, con cada una de sus igualdades inherentes.”

En otra parte, de su libro polemisa aún más com lo anterior “La meritocracia al final, no deja de ser un buen discurso para quienes se pretenden ser los más talentosos”. Entonces se pregunta el autor: “¿Qué hemos de hacer? Es posible fijar límites a los nuevos esquemas de conversión, reconocer pero restringir el poder monopolizador de los talentosos. Pienso que éste es el propósito del principio de la diferencia de John Rawls…”. Pero advierte, las consecuencias negativas que eso podría tener: “La igualdad simple requeriría de una continua intervención estatal”.

No pretendo adelantar cuestiones complejas, que me demandarian una mayor extensión. Pero Walzer, resume la primera forma distributiva como “la igualdad simple es una condición distributiva simple, de modo que si yo tengo 14 sombreros y otra persona tiene también 14, estamos en condición de igualdad. Para luego proponer: “El régimen de la igualdad compleja es lo opuesto a la tiranía.”

Ahora bien, no existe un único mecanismo o panacea para tener una verdadera justicia distributiva.

Sin embargo, si queremos tomarnos en serio el Derecho y el respeto por los DDHH, la nueva constitución será una gran lucha por una nueva distribución de bienes sociales, no tan sólo derechos sociales.

De manera, que ciudadanía está clamando por una nueva distribución y mecanismos más justos no sólo de consumo y producción (Marx).

Sino más bien sobre cosas como el sentido de pertenencia, honor (primera línea), afinidad, conocimiento, poder, riqueza, seguridad física y psicológica, el trabajo, la previsión social, las cargas y recompensas, los castigos (derecho penal del enemigo), entre otros bienes más materiales, tales como: transporte, vivienda, atención médica de calidad, etc).

En donde la ciudadanía a puesto em cuestión a quienes gozan de los privilegios, y los que han podido monopolizar por parte de una clase dominadora ciertos mecanismos de distribución de bienes sociales.

Cuando un grupo, clase, casta, estrato, alianza, conglomerado. Llega a disfrutar de un monopolio o un oligopolio, de distribución de bienes sociales como los que mencione. Van a defender ese bien dominante con uñas y dientes. De toda amenaza, incluso las de un estallido social, que ponga en cuestión “el arte de gobernar Neoliberal”. Cuestión que pretendo tratar con mayor desarrollo en la próxima columna.

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